29 de mayo de 2012

Era una bonita tarde. Te echaba mucho de menos y aproveché esa oportunidad para verte. Te llamé, y sin dudarlo me dijiste que pasara a verte. Cuando llegue a tu puerta, me abriste y nos dimos un abrazo increíble, el más bonito que había tenido nunca, o por lo menos en muchos años. Por mí no me hubiera separado en un buen rato, pero los demás nos esperaban. por suerte, todo ha vuelto a ser como antes. 
GRACIAS POR VOLVER...

27 de mayo de 2012

Un hermano está ahí siempre, y tú no lo estás desde hace mucho tiempo.

19 de mayo de 2012

Como Una Casa De Muñecas

Vivir en una perfecta casa de muñecas es imposible. Saber lo que tienes que hacer en cada momento sin equivocarte también. Entonces, ¿qué haces cuando no sabes como seguir? La Historia cambia cuando sucede un hecho importante que hace darse cuenta de ese cambio, pero en realidad todo tiene ya unas causas. Es decir, ocurre algo que hace que te des cuenta de que las cosas no están como antes. De que todo ha cambiado y que nada es la casa de muñecas que te imaginaste. He vuelto a perder un tren, ¿y qué? Hay muchos más, no es eso lo que me preocupa, sino el simple hecho de que la estación desaparezca. Porque cuando se va el tren, uno permanece en la estación hasta que se siente lo suficientemente con fuerzas para continuar, ya sea saliendo a la calle o esperando el siguiente tren. 
Siempre hay que tener una estación donde cobijarse, eso es muestra de que no te vas a encontrar sola frente al mundo. Porque el mundo no es una casa de muñecas perfecta. 
Ahora he perdido un nuevo tren. Y he ido a quedarme en la estación, pero es como si no tuviera sentido hacer eso. Por eso, he vuelto a coger mi maleta y he salido de allí. Tengo que terminar de resolver unos asuntos, cuando acabe ya valoraré otra vez la situación. 

5 de mayo de 2012

Llego a la estación con la maleta. Me ha costado mucho decidirme qué me llevaba. Al entrar en los andenes me doy cuenta que hay un tren yéndose. "Espero que no sea el mío", pienso. Es la enésima vez que lo pierdo. Por desgracia, descubro que sí, que ése era el tren que debería haber cogido. Una vez más, perdido, o perdida, si tengo en cuenta que la que no es capaz de encontrar nunca lo que verdaderamente necesita a tiempo soy yo. Siempre tarde, siempre tarde. Ojalá andara por aquí el conejo blanco de Alicia en el país de las Maravillas... Por lo menos sería puntual y dejar pasar o no el tren sería decisión mía. ¿O quizás también es decisión mía perder el tren? ¿No querría cogerlo en realidad? ¿Qué hago: corro o espero al siguiente?
CONTINUARÁ...